jueves, 29 de abril de 2010

Etiología



Un dicho popular ilustrará mi siguiente ironía. Se dice que "un clavo saca otro clavo", más que cierto, porque obedece a una necesidad de sobrevivir a un recuerdo sentimental, de olvidar a una novia reemplazándola por otra que compense el golpe. El dicho, por supuesto, encaja en el ámbito sexual y lo demuestra el alto índice de homosexualidad en los centros penitenciarios de cualquier país. Si bien es cierto que unos están bajo reclusión no veo mucha diferencia con los que interiorizan las rejas en su vida. Los que están en las cárceles no teniendo a una mujer cuando la necesidad apremia, recurren compensatoriamente entre ellos mismos, pero quienes renunciando "voluntariamente" a una mujer, desde el sacerdote raso hasta la más alta dignidad eclesiástica y sibaritas por excelencia, nunca renunciaron ni renunciarán a su bocado de cardenal, los niños. En otros términos, pareciera que es imposible sobrellevar el celibato sin una actividad sexual alternativa que lo compense. A fin de cuentas, de lo que se trata el celibato es de renunciar a la mujer.

sábado, 24 de abril de 2010




Considerando la ecuménica inclinación hacia lo anal, como lo testimonia hoy día los escándalos de pedofilia por parte de la iglesia de Dios, a la luz del psicoanálisis, cabe preguntarnos ¿Qué simboliza aquellos ángeles y querubines "asexuales"(pero con traseros, según la iconografía religiosa) que habitan el cielo?

La paternidad de semejante Paraíso para sus creadores y descendientes del solio de san Pedro y demás subalternos, no debería sorprendernos que fuera una especie de proyección libidinal como sublimación post mortem de sus fantasías pedofílicas, orientada hacia una paradisíaca promesa o recompensa de estar por siempre rodeados entre aquellas exóticas criaturas.

Una mirada retrospectiva a los diez mandamientos en los que brilla por su ausencia ningún precepto contra la homosexualidad y la pedofilia en particular permite, no sin sentir un horror milenario, predecir que por siglos el clero se ha regodeado carnalmente con la inocencia de los niños; todo un derecho consuetudinario coexistiendo en privada aquiescencia con el derecho canónico.

No se trata de una epidemia fortuita y que desaparecería con un simple CERO TOLERANCIA pontifical, es una endemia de siglos y razón de peso para que los gobiernos de todo el mundo, revisen los concordatos suscritos con la iglesia y la intervenga en su paraíso moral y financiero.