Considerando la ecuménica inclinación hacia lo anal, como lo testimonia hoy día los escándalos de pedofilia por parte de la iglesia de Dios, a la luz del psicoanálisis, cabe preguntarnos ¿Qué simboliza aquellos ángeles y querubines "asexuales"(pero con traseros, según la iconografía religiosa) que habitan el cielo?
La paternidad de semejante Paraíso para sus creadores y descendientes del solio de san Pedro y demás subalternos, no debería sorprendernos que fuera una especie de proyección libidinal como sublimación post mortem de sus fantasías pedofílicas, orientada hacia una paradisíaca promesa o recompensa de estar por siempre rodeados entre aquellas exóticas criaturas.
Una mirada retrospectiva a los diez mandamientos en los que brilla por su ausencia ningún precepto contra la homosexualidad y la pedofilia en particular permite, no sin sentir un horror milenario, predecir que por siglos el clero se ha regodeado carnalmente con la inocencia de los niños; todo un derecho consuetudinario coexistiendo en privada aquiescencia con el derecho canónico.
No se trata de una epidemia fortuita y que desaparecería con un simple CERO TOLERANCIA pontifical, es una endemia de siglos y razón de peso para que los gobiernos de todo el mundo, revisen los concordatos suscritos con la iglesia y la intervenga en su paraíso moral y financiero.
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